Guatemala: Vuelco en el caso Rosenberg

LatinoamericaLibre

 

El asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, el 10 de mayo de 2009, dividió a Guatemala y mostró la peor cara de sus políticos. El Presidente Álvaro Colom y su señora, Sandra Torres, fueron acusados de haber sido uno de los principales actores de los hechos. Hoy, ocho meses después, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ha entregado su informe y ha exonerado al mandatario.

«En las investigaciones que hemos realizado hasta hoy, no hemos encontrado ningún indicio de la participación del presidente», afirmó  el titular de la CICIG, Carlos Castresana.

Los hechos de mayo afectaron fuertemente a Guatemala, desataron un escándalo político, ante el cual el Presidente no se pronunció, sino que, se limitó a decir que esperaría la investigación de la CICIG.

Ahora, tras conocerse la investigación, el mandatario, afirma que «hubo un daño al país, una ofensa a la presidencia», y agregó: «yo fui víctima, no me hice la víctima». Además, Colom no dudó en arremeter contra la oposición, diciendo que  se habían aprovechado «de la crisis generada por el caso Rosenberg».

Esta vez Colom no se quedará de brazos cruzados ni guardará silencio. Ha dicho que detrás de todo esto puede haber una conspiración  para derrocarlo y ha anunciado que pedirá una investigación, a pesar de que, Castresano ha manifestado que no existe tal complot.

Ante esto, las reacciones no se hicieron esperar por parte de la ciudadanía. En las diferentes redes sociales abundaban mensajes de apoyo o desaprobación al caso. Sin embargo, ha habido un inusual silencio de parte de las cúpulas partidistas.

En este sentido, el asesinato de Rosenberg desató una crisis política que no termina con los resultados de la investigación de la CICIG. El país se muestra polarizado, y no ha sido posible desvincular totalmente a los actores políticos de los hechos. Esto no viene más que ha confirmar el debilitamiento institucional que sufre Guatemala.