Bolivia: Panorama electoral boliviano: Tensiones políticas de cara a las elecciones

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Un convulsionado panorama recibe a los comicios presidenciales este año en Bolivia. Un país dividido entre el si y el no, dejó el término del referéndum del 25 de enero, en donde con un 61,4% los bolivianos aprobaron una nueva Constitución.

Las tensiones entre la oposición y el oficialismo han dibujado un complicado escenario político, social e institucional de cara a las elecciones. Roces con el gobierno y la oposición tuvo Evo Morales al momento de ratificar las elecciones para el 6 de diciembre. Mientras los primero no aceptaron los cambios a la Cámara de Senadores para aprobar la Ley Transitoria Electoral, los segundos no estaban de acuerdo con la fecha fijada.

La dificultad de crear un padrón electoral biométrico que esté listo para diciembre ha generado que las fuerzas políticas de oposición planteen aplazar las elecciones, permitiéndoles también solucionar sus diferencias y aspirar a mejores resultados. Sin embargo, en los círculos presidenciales se aprecia una urgencia por realizar los comicios en la fecha fijada por la Constitución, ya que esperan mantener los niveles de inversión pública y contener los efectos de la crisis económica. Ante estos problemas el presidente afirmó que «las elecciones se van a realizar sí o sí, con ellos o sin ellos»[i].

A su vez, existe una grave crisis institucional, la que ha hecho desaparecer al Tribunal Constitucional, luego de que su única Magistrada renunciara a causa del recorte presupuestario a la Institución, a esto, le sigue el juicio contra el Presidente de la Corte Suprema de Justicia por el incumplimiento de los deberes públicos. Con todo esto, se ha generado un claro debilitamiento del Poder Judicial.

La crisis institucional es clara, y la oposición necesita no sólo candidatos que busquen ganarle a Morales, sino que candidatos que sean capaces de revertir la crisis democrática y le otorguen capacidad jurídica y legítima representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

El objetivo del oficialismo para estas elecciones es asegurar la continuidad presidencial con dos tercios de la Asamblea Legislativa Plurinacional. En palabras del propio presidente boliviano, lo que se busca es que «el movimiento campesino, indígena originario y obrero debe agarrar el gobierno por 500 años».

Finalmente, siguiendo la misma línea reeleccionista de Hugo Chávez y Rafael Correa, Evo Morales espera ganar las elecciones presidenciales con un 70% de los votos, además de llegar a controlar los tres poderes del Estado. En este sentido, Morales ha señalado que «Ojalá desde diciembre de este año podamos tener realmente el poder (.) que el poder lo tenga el pueblo significa que tengamos el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial»[ii].

Sin embargo, y pese a que la aprobación de la gestión presidencial es de un 57%, los estudios de intención de votos sitúan a Morales por debajo del 50%. Esto puede ser una oportunidad para que la oposición se fortalezca y trabaje unida.

Las intenciones de Morales de controlar todos los poderes del Estado, junto con la crisis política que hoy vive Bolivia presentan claros peligros para el desarrollo institucional del país. Sin instituciones fuertes que sean un contrapeso para el Ejecutivo la consolidación democrática aparece cada vez más lejana.


[i] «Evo ratifica elecciones con o sin la oposición», Diario El Deber, Bolivia, 5 de abril, 2009

[ii] «Bolivia: Morales aspira a controlar los tres poderes tras las elecciones», INFOLATAM, 18 de mayo, 2009