Guatemala: La primera dama de Guatemala se divorcia del Presidente para ser candidata

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Una nueva controversia surge en Guatemala que envuelve al matrimonio presidencial. La ley prohíbe que los familiares del Presidente de hasta el cuarto grado de consanguinidad puedan aspirar la primera magistratura del país. Por consiguiente, el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, y su esposa, Sandra Torres de Colom, pondrán fin a su matrimonio de once años y se divorciarán de «mutuo acuerdo» para que la primera dama pueda ser candidata en las elecciones generales de septiembre próximo.

A pesar que la misma esposa del presidente rehuía de las preguntas que insistían en ese camino legal para que quedara habilitada su intención presidencial. La decisión, nunca antes vista en la historia política de América Latina, fue confirmada por Edwin Escobar, portavoz de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), quien confirmó a los periodistas que la demanda de «divorcio de mutuo acuerdo» es conocida por un Juzgado de Familia de la capital guatemalteca desde el pasado 11 de marzo.

La primera dama es segunda en las encuestas con una intención de voto del 11,1%. Si la separación legal y la candidatura de Torres no son impugnados, competirá por la presidencia representando al oficialista Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) que iría en la alianza con GANA (Gran Alianza Nueva Nación, que gobernó el país entre 2004 y 2008).

Por su parte, la oposición ha calificado la medida como «desesperada». Para el general retirado Otto Pérez Molina, precandidato opositor por el Partido Patriota (PP) y primero en las encuestas de intención de voto con el 42,9 por ciento, aseguró que no le preocupa competir con la primera dama en las urnas. Pero señala que al pretender divorciarse para evadir la prohibición constitucional, Torres de Colom estaría incurriendo en el delito de «fraude de ley», contemplado en la legislación guatemalteca.

Para Eduardo Suger, precandidato presidencial por el partido Compromiso, Renovación y Orden (CREO), opinó que el trámite de divorcio es igual a una «telenovela barata» dentro de un proceso preelectoral que debe ser serio porque está en juego el futuro del país.

Más allá de plantearse la duda si el divorcio -bajo éstas circunstancias- es legal, estos nos recuerda la ambición demostrada por otros líderes regionales para perpetuarse en el poder. La democracia necesita no sólo de elecciones limpias, sino también de respeto al Estado de Derecho y la alternancia en el poder, sólo de esa forma se logrará su consolidación. No son buenas señales las que vienen de Centroamérica.