Uruguay: Innovación en Uruguay

Martín Krause / CIIMA

 

En estos últimos años hemos escuchado muchas alabanzas respecto a la calidad del sistema político e institucional en Uruguay, al elevado grado de consenso en sus políticas públicas y trato civilizado con el que la política se desarrolla, al menos en comparación con el otro lado de la orilla rioplatense. Ahora bien, ¿es Uruguay un país innovador?

La respuesta, al menos en lo que respecta a la industria, es más bien negativa para Adriana Cassoni y Magdalena Ramada del Grupo de Estudios en Economía, Organización y Políticas Sociales (GEOPS), quienes analizan el tema en un trabajo publicado por el BID[1]. La incapacidad de Uruguay para sostener altos niveles de crecimiento económico no explicaría solamente debido a shocks externos (provenientes principalmente de sus dos grandes vecinos, Argentina y Brasil), el entorno institucional (que luce bastante bien en términos comparativos con el resto del continente) o el nivel de acumulación de capital humano. La explicación más probable para las autoras residiría en una baja inversión en capital de conocimiento.

Las razones de una baja inversión en I&D tendrían que ver con una elevada aversión al riesgo, por un lado, falta de financiamiento, canales de información inadecuados y políticas públicas deficientes. En 2005 se creó una oficinal gubernamental de innovación, que trataría este último punto.

Casi todas las empresas analizadas muestran innovación sobre procesos, pero poco sobre productos. Por ejemplo, el número de patentes obtenidas considerando 494 empresas durante un período de 10 años fue de 242, aproximadamente una patente obtenida por año cada 100 empresas, pero el número cae a 7 si se trata de patentes internacionales, una patente cada 300 empresas.

Una de las razones asociadas a la reducida innovación de la industria podría tener que ver con que las autoras señalan que la innovación en productos es principalmente una actividad para ganar participación en el mercado, un objetivo más bien de empresas exportadoras; mientras que la innovación en procesos tiene el objetivo de reducir costos manteniendo la escala y los niveles de producción. Al estar analizando la industria, un sector tradicionalmente protegido y poco exportador, no sería de extrañar entonces que las autoras encuentran menores niveles de innovación en productos.

Esto parecería confirmarse porque las principales empresas innovadoras son las empresas grandes y exportadoras, concentradas en industriales tales como alimentos, textiles, químico y maquinarias y equipos.

 

Fuente: Cassoni, Adriana y Magdalena Ramada (2010), «Innovation, R&D Investment and Productivy: Uruguayan Manifacturing Firms», IDB Working Paper Series ? IDB-WP-191, Interamerican Development Bank, Agosto 2010.