Bolivia: Elecciones generales en Bolivia: Las estrategias electorales de Evo

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El proceso electoral boliviano ha estado rodeado de irregularidades. Primero fue la insistencia del Presidente Evo Morales en la creación del nuevo padrón biométrico y su implementación en estas elecciones, luego hace cuatro meses se supo que se trasladarían a 4 mil familias hacia la región de Pando, con lo que creció un 50% el electorado de ese sector, y ahora 11 opositoras denuncian con huelga de hambre que un millón de venezolanos será incluidos en el censo electoral y votarán en Bolivia.

Tal como lo quería Morales, para la elección se utilizará el padrón biométrico. Lo que llama la atención en este tema es que, como lo denunció el portavoz del opositor Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), Alejandro Zapata, 175 estaciones de este registro llegan a Bolivia desde Venezuela, y más aún, llegan ya precargadas con 3 mil votos cada una.

Las anomalías relacionadas con estos comicios parecieran no terminar. Cuando el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), contrastó los registros del padrón electoral con los que poseía el Registro Civil, se dieron cuenta de que 400.671 personas no poseían partida de nacimiento, por lo que quedaban en condición de «observados», y debían presentar su certificado de nacimiento o de otra forma quedaban impedidos para votar.

La medida tomada por la OEP tuvo rápidamente ecos en el oficialismo y el Presidente incluso la acusó de «conspirar con la derecha». Finalmente las presiones del gobierno lograron su cometido y los más de 400 mil observados podrán votar este domingo presentando una fotocopia de su certificado de nacimiento y deberán regularizar su situación para las próximas elecciones.

Detrás de todo esto están las intenciones de Evo Morales de ganar, en esta, su primera reelección, el control tanto del Ejecutivo como del Legislativo y así poder acelerar la implementación de su nueva Constitución, en donde busca dar más poder a los indígenas y consolidar el control estatal,  lo que está quedando demostrado con las presiones que ejerció sobre la OEP y con los votos venezolanos.

En este sentido, las acciones del Presidente boliviano son una muestra más de cómo las instituciones se están transformando en herramientas electorales y cómo la democracia está siendo lentamente socavada en las «naciones bolivarianas». Ya pasó en Venezuela y Ecuador, ahora es el turno de Bolivia.