Panamá: Un canal por Nicaragua

Por:

José Ramón Acosta

En:

Fundación Libertad

País:

Columnas

Fecha:

6 de agosto de 2014

Cada cierto tiempo –desde 1903 cuando se estaba decidiendo si se construía un canal en Panamá o en Nicaragua– resurgen amenazas en el sentido de “que van a construir en Nicaragua un canal que compita con el de Panamá, o que si los guatemaltecos también van a construir un canal seco”.

En primer lugar, a ciencia cierta lo que se construirá en Guatemala es un corredor seco, de 372 kilómetros de longitud, mientras que la construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua es un proyecto aprobado, en julio de 2012, por la Asamblea Nacional de ese país, que contempla desarrollarse en 10 años. Por esa vía pasaría el 10% de los grandes buques que no pueden atravesar –ni ahora ni después de la ampliación– el Canal de Panamá. Es posible que entonces disminuya el tránsito por esta vía.

Aunque estuvieran listos hoy un canal en Nicaragua o en Guatemala, Panamá tiene la experiencia de 100 años y relaciones establecidas con la sociedad marítima internacional, y los socios obtienen serias garantías de una gestión de excelencia de parte de nuestro Canal, que es reconocida en todo el mundo.

La República de Panamá es el Centro Logístico de Transporte Multimodal de las Américas, conocido en la comunidad internacional con puertos en ambos océanos. Es el punto de paso de 144 rutas que llevan mercancías a mil 700 puertos, en más de 160 países. Además, Panamá ocupa el primer lugar en abanderamiento de la flota mundial, respaldado por una red de consulados marítimos en los puertos más importantes del mundo; cuenta con alta capacidad e infraestructura para el manejo de carga y de contenedores; un ferrocarril al servicio del transporte multimodal; refinería y abastecimiento de combustible para las naves en tránsito; una Zona Libre y un centro bancario internacional. Todo esto forma parte de un engranaje que funciona de forma impecable y que no se construyó en un año ni en una década.

También hay que recordar que entre los puertos terminales de Balboa, en el Pacífico, y Cristóbal, en el Atlántico, existe una distancia de tan solo 80 km, de modo que a un barco le toma entre 8 y 10 horas hacer el tránsito completo. Esto representa ahorro en tiempo y combustible, vitales para el negocio marítimo. En cambio, en Nicaragua la distancia es de 278 km, y aunque es cierto que de optar por esa alternativa los barcos se ahorrarían un día de tránsito desde las rutas comerciales de las costas este y oeste de Estados Unidos y la ruta asiática, el tiempo de tránsito por ese canal tardaría 24 horas.

El corredor guatemalteco estaría listo en cinco años y el canal nicaragüense en 10, de acuerdo con las expectativas y los requerimientos de los proyectos. De modo que Panamá, más que preocuparse, debería ocuparse en consecuencia. Cuando digo esto, me refiero a que las obras de ampliación deben estar listas a tiempo y sin demora. Entonces, lo que debemos hacer es desarrollar y modernizar el centro financiero, con regulaciones más flexibles y leyes que estimulen la transparencia. Es necesario alejar toda duda sobre la pulcritud del centro financiero. Panamá no puede ser un país con grado de inversión si está en las listas grises o negras. Además debe crear los estímulos adecuados para generar la “logística” y para que los servicios que posee le den una ventaja incluso con la existencia de otros canales.

En estos 100 años se ha creado una infraestructura de servicios que hoy en día ya tiene algo de músculo como para que subsista al canal. Claro, hay que hacer hincapié en esto y, sobre todo, en la capacitación del personal y en aprovechar la gran ventaja que implica la amabilidad natural del panameño.

Yo, como firme creyente en la competencia, soy optimista, porque siempre es buena. Estos canales, serán definitivamente beneficiosos para los guatemaltecos y los nicaragüenses. Si son bien gerenciados, pueden ser como el canal para los panameños luego de la reversión. Pero también beneficiarán a nuestra vía. El Canal de Panamá en particular y la República, en general, tendrán que ser más eficientes, algo que sin la competencia no se generaría. Esta vez no será suficiente con enviar una postal con un sello que tenga el dibujo de un volcán. Pero al final todos estaremos mejor.

 

 

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Publicado en Fundación Libertad de Panamá, el 4 de agosto de 2014