Costa Rica: Costa Rica tiene la oportunidad de convertirse en el Singapur de América Latina

Por:

Carlos Solano

En:

ILPRO

País:

Columnas

Fecha:

29 de abril de 2011

En una pequeña escuela de Centroamérica denominada Costa Rica se encuentran miles de jóvenes adquiriendo gran cantidad de conocimientos para poder ser emprendedores en un futuro cercano; miles de futuros líderes, jóvenes con grandes deseos de superación personal, aquellos que sueñan con ser personas prósperas y realizadas, con un futuro seguro. Con mucha atención anotan en sus cuadernos todo aquello que les sirva para lograr sus objetivos.

No obstante, un viejo dicho popular reza: «la verdadera escuela, se encuentra en la calle y no en las aulas», cruda realidad que tendrán que enfrentar nuestros brillantes muchachos al salir de las aulas. Su reto será superar esta realidad para lograr sus metas.

La escuela de la vida, como así la llaman algunos, es influida por el Gobierno que todo lo regula que todo lo tutela y que pide y pedirá infinidad de requisitos para poder graduarse logrando poner en marcha la empresa anhelada. El joven que acepta este reto, es merecedor de ser llamado héroe, valiente y paciente. De allí que no es de extrañar que, algunas encuestas revelen que nuestra joven población desee optar por trabajar en el Gobierno, como quien dice «si no puedes contra él, únetele». Muchos jóvenes resignados renuncian al reto de convertirse en un emprendedor productivo y generador de empleo, para formar parte de una burocracia privilegiada que sobrevive sin mayor esfuerzo.

Los principales exámenes exigidos por la escuela llamada Gobierno serán llamados: trámites, permisos, patentes, seguros, estudios ambientales, timbres, diseños, estudios de mercado, afiliaciones y controles. Para cada estudiante significará gran cantidad de dinero, el cual, en la mayoría de caso no posee y tiempo, que tampoco sobra.

Se debe entender que el trabajo honesto, es fuente de progreso y prosperidad para cada individuo y con estos requisitos esto no podrá llevarse a cabo.

Ahora bien, podríamos imaginar que para evitar multas y sanciones para el pago de sus «estudios» a derecho, el joven decide abrir momentáneamente un negocio de tortillas en su casa para obtener el dinero necesario; pronto se dará cuenta que hasta en eso tendrá problemas debido a que topará con uno de los enviados especializados del señor director de la escuela de la vida: el Inspector Municipal, de gran vocación autoritaria y de intransigente carácter. Este último disfrutará de imponer multas y clausurar iniciativas, además, de exigir permisos, patentes y gastos adicionales para poder salir del gran delito denominado: trabajo honesto y superación personal.

Por otro lado los alumnos que a miles costos se encuentren en grados superiores, vivirán su gran travesía al estilo «survivor»; el motivo será la lucha encarnizada contra los altos costos de producción ocasionados por los altos niveles de proteccionismo los cuales, le restan competitividad en un mundo globalizado. Ante el reclamo de sus alumnos, el Director de la escuelita lo que alegará es que «protege» a los productores nacionales.

Es vergonzoso saber que el que lidera a esta pequeña escuelita, olvida y desprotege a más de cuatro millones de consumidores o de «alumnos»; los que tendrán que comprar a una menor calidad y a un mayor precio por mencionar solo dos consecuencias. El gobierno prefiere proteger a unos cuantos aliados y perjudicar a los que menos tienen con costos más altos.

Algunas figuras que toman decisiones en nuestros días afirman que los consumidores somos incapaces de luchar contra el mercado, alegan que somos incapaces de tomar o de entender las decisiones que más nos conviene. Tal menosprecio a la inteligencia y capacidad de las personas, se agrava con la restricción de la libertad de empresa que se produce con tantos permisos, trámites, barreras arancelarias y con que se nos limite dónde debemos comprar o vender nuestros productos.

Más allá de los asuntos anteriormente mencionados, tenemos que tomar en cuenta que este tipo de sistema crea otros grandes problemas como lo son: limitación de generación de empleo, limitación de la riqueza, pérdidas al recibir productos más baratos del extranjero, pérdida de empleo debido al alto costo del pago de reglas arbitrarias, aumento del precio final al consumidor debido a que el empresario traspasa el costo de producción al primero.

Si no fuera suficiente este problema, lleva consigo una corrupción a todo nivel, ocasionando que más de un funcionario haga su agosto con tal de voltear su cara al otro lado y dejar pasar determinado asunto. La maleza debe de cortarse desde la raíz, de lo contrario seguirá naciendo y eso solo se podrá hacer, si la causa es eliminada.

Cuando se tiene a un «Director» el cual piensa, decide y actúa por cada individuo, se fomenta la pobreza debido a que la persona aprende a depender de un sistema que todo se lo da, sin que ella misma se supere y aprenda a ser independiente.  La superación de la pobreza inicia en el esfuerzo propio de la persona que la padece, en la búsqueda y aprovechamiento de las oportunidades para convertirse en una persona productiva y cada vez más próspera.

No es aceptable que los políticos hablen de fomentar el trabajo y que por otro lado aprueben leyes reguladoras. La evidencia demuestra lo contrario y no es por nada que existe un promedio de 4021 trámites con su respectiva regulación. Con esta escuelita, no se puede salir de la pobreza y el sub desarrollo.

El «Director y sus respectivos Profesores» deben encaminar sus esfuerzos, si en verdad desean un mejor futuro para el desarrollo de Costa Rica y un desarrollo amplio de nuestras futuras generaciones, a brindar mejores condiciones como: atracción de inversión, reducción y eliminación de impuestos para la facilitación, creación e instalación de nuevas empresas, eliminación de trámites, trabas, permisos, impulso a las PYMES con microcréditos sin garantías, recuperación del poder adquisitivo de los costarricenses (dolarización), fortalecimiento del capital humano con una verdadera educación de calidad y sin dejar por fuera, una fuerte inversión en infraestructura pública.

Por tanto, como afirmara en su momento José Luis Guasch, Consejero del Banco Mundial en regulación y competitividad para América Latina: «si Costa Rica tuviera los trámites de Irlanda, se podría lograr aumentar la productividad en un 60%». Guasch además consideró, que los «cuellos de botella» no eran sorpresas, pero que el país debía empezar a actuar si quería aprovechar la oportunidad de convertirse en el Singapur de América Latina.

……………..

* Director Ejecutivo, ILPRO (Costa Rica)

Fuente: www.ilpro.org